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¿El aceite de palma es perjudicial para la salud? Estamos ante una de las grandes incógnitas surgidas en los últimos tiempos en materia de salud. En esta entrada os daré mi opinión sobre una polémica que preocupa a millones de consumidores y enfrenta a importantes organizaciones y multinacionales de todo el mundo. ¿Debemos eliminar por completo el aceite de palma de nuestra dieta? Desde el punto de vista médico y nutricional mi posición es clara: el aceite de palma refinado puede llegar a ser perjudicial, pero en crudo sigue siendo un producto con propiedades interesantes.

El ser humano es especialista en demonizar determinados alimentos. Se les acusa de ser responsables directos en problemas de salud o de provocar determinadas enfermedades; lo hemos hecho con el azúcar, con las grasas, el glutamato o las carnes rojas. En los últimos años el aceite de palma cogió el relevo y ha sumado protagonismo como alimento denostado. Actualmente estamos presenciando una campaña mediática que presenta los perjuicios del consumo del aceite de palma y los productos derivados del mismo, una guerra de intereses en la que todas las partes esconden algo de verdad, pero ¿realmente podrían existir beneficios asociados al consumo de aceite de palma? La respuesta es sí.

Lo que quiero dejar claro en este artículo (como siempre que hablamos de normas básicas de salud) es que más allá de intentar controlar o eliminar determinados alimentos por miedo a que puedan ser perjudiciales, lo importante es intentar alcanzar una dieta balanceada y equilibrada. Es básico garantizar un aporte adecuado de macro y micronutrientes, así como de fibra y antioxidantes que nos permitan combatir los excesos y la introducción de alimentos potencialmente perjudiciales. Inevitablemente, y en relación directa a como la industria los procesa, este tipo de productos siempre existirán en la dieta asociada a la sociedad de consumo.

¿QUÉ ES EL ACEITE DE PALMA?

Antes de que el aceite de palma fuera usado de forma frecuente, gran parte de la industria alimentaria utilizaba las grasas hidrogenadas. En los años noventa salieron a la luz numerosos estudios con base científica que informaban del peligro del proceso de hidrogenación, existía riesgo para la salud cardiovascular ya que se demostró que el consumo de este tipo  de grasas favorecía la formación de placas arterioscleróticas. El proceso de hidrogenación consistía en convertir aceites líquidos en sólidos para mejorar la textura de los alimentos, potenciar el sabor o alargar su conservación.

Una vez que quedaron patentes las múltiples contraindicaciones de estos productos, la industria alimentaria optó por introducir otro tipo de aceites. Se observó que el de palma tenía una estructura sólida a temperatura ambiente, además disfrutaba de un aspecto a la vista más agradable y se acoplaba perfectamente a la producción de diversos alimentos ayudando en el sabor de los mismos y su durabilidad. Por otra parte, la materia prima era poco costosa.

El salto de las grasas hidrogenadas al aceite de palma fue todo un acierto a nivel económico desde el punto de vista de la industria. Descubrieron un aceite que podía ser utilizado en la fabricación de bollería u otros alimentos procesados, que mejoraba el sabor y la textura y además era mucho más barato. El aceite de palma es usado en muchos alimentos y también en productos de cosmética.

¿Dónde lo podemos encontrar?

  • Bollería industrial
  • Cereales
  • Patatas fritas
  • Alimentos precocinados
  • Alimentos congelados
  • Margarinas
  • Salsas
  • Galletas
  • Cremas y mermeladas
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Este aceite se obtiene de la pulpa del fruto de la palma, el Elaeis guineensis, teniendo una proporción en aceites de 1:1 entre ácido palmítico y ácido oleico, lo que le permite una alta estabilidad respecto a la oxidación. Por todo ello no es necesario que se hidrogene en su confección. Uno de los problemas evidentes que caminan de la mano del aceite de palma va incluso más lejos de los supuestos perjuicios que tiene para la salud: la deforestación. Este árbol se encuentra principalmente en zonas como Malasia o Indonesia, donde un gran porcentaje de las plantas vírgenes han dejado de existir para dar paso a los cultivos de palma.

Este fenómeno ha creado una gran polémica ya que muchas industrias alimentarias se han apropiado de terrenos que pertenecían a comunidades indígenas. Han dejado de existir diversos tipos de plantas y con ello la cadena también ha afectado a animales que habitan en estas zonas. Por tanto, queda claro que la controversia en torno a este producto tiene un componente social y medioambiental que no debemos olvidar, pero los profesionales de la salud debemos ser extremadamente rigurosos a la hora de analizar los perjuicios reales que el aceite de palma puede ocasionar en el organismo.

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 ACEITE DE PALMA CRUDO (BENEFICIOS Y PROPIEDADES)

Es prioritario recalcar la diferencia existente entre el aceite de palma en forma original con el que ha sido sometido a un proceso de refinamiento. Cuando hablamos de aceite crudo hay que indicar que posee una cantidad muy alta de Vitamina A (en forma de carotenos ), Vitamina D y Vitamina E (tocoferoles y tocotrienoles). También es rico en antioxidantes, beneficiosos para el organismo ya que solemos estar muy expuestos a tóxicos como el humo del tabaco, radiaciones, polución e incluso a las consecuencias derivadas de consumir otro tipo de alimentos industriales. El gran dilema nace cuando se habla de su composición en grasas, principalmente saturadas.

Esta razón ha provocado que muchos medios de comunicación hayan atacado de forma vehemente al aceite de palma, argumentando que la grasa saturada aumenta el colesterol LDL y por tanto representa riesgos para la salud. Estas afirmaciones son similares a las aparecidas hace unos años en relación al aceite de coco, sin embargo, se ha observado que pese a que este aceite también es rico en grasa saturada, esos ácidos grasos no producen riesgo cardiovascular a largo plazo. Lo cierto es que el colesterol LDL se puede dividir en LDL de moléculas grandes y LDL de moléculas pequeñas y densas (que son las que pueden realizar un perjuicio a nivel cardiovascular).

Se ha descubierto que el aceite de palma no refinado no aumenta las moléculas pequeñas, por lo que a largo plazo no existiría tal perjuicio. Los estudios revelan que las dietas altas en azúcares y harinas refinadas pueden producir un mayor aumento de moléculas pequeñas y densas, lo que quiere decir que estamos más expuestos a sufrir problemas al consumir alimentos de alto índice glucémico que aceite de palma no refinado.  

PELIGROS ASOCIADOS AL ACEITE DE PALMA

No obstante, hay que indicar que este tipo de aceite también puede presentar problemas cuando no se siguen las medidas de seguridad que han sido establecidas. Cuando el aceite de palma es expuesto a mayor temperatura sí se pueden producir ácidos grasos y moléculas reactivas que dañan la capa arterial, incluso pueden aparecer moléculas cancerígenas que aumentasen el riesgo de sufrir metástasis en pacientes con cáncer.

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) establece el peligro derivado del consumo de aceite de palma cuando se produce un aumento en la temperatura a más de 200 grados centígrados, es en ese momento cuando se liberan esteres glucídicos, estos últimos sí son un peligro para la salud en todos los niveles de exposición. Sin embargo, numerosas empresas han puesto sobre la mesa todos sus protocolos de actuación y se ha verificado que cumplen los estándares de seguridad relacionados con el calentamiento del aceite de palma en sus productos (marcas como Nutella o Bimbo son dos ejemplos).

Nuevamente llegamos a la cuestión clave, ya que sería aconsejable que toda la industria alimentaria sin excepción cumpliera estas normas. Se ha enfocado el problema estableciendo el foco en un producto concreto, pero en el futuro podrían aparecer nuevas fórmulas que sustituyeran al aceite de palma y siguieran siendo nocivas cuando no son procesadas de la forma correcta.

 

En conclusión, el aceite de palma y sus derivados podrían llegar a ofrecer riesgo para la salud en ciertas circunstancias, pero siempre asociadas a otros factores de riesgo como la obesidad, triglicéridos elevados, hipertensión, síndrome metabólico, tabaquismo etc. Además, solo en aquellos casos en los que no se han seguido los estándares establecidos ofrece cierta predisposición a obstrucción cardiovascular.

Y un último apunte: debemos ser conscientes de que el verdadero valor para nuestra salud se encuentra en adquirir hábitos saludables en nuestra dieta. De nada serviría prohibir el uso de aceite de palma si seguimos recurriendo a productos industriales y procesados en detrimento de una dieta más natural y sobre todo equilibrada en todos los sentidos.

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